El pasado viernes se vivió una tensa situación en el sanatorio Cimyn dado que dos enfermeras se negaron, bajo objeción de conciencia, a asistir a una médica en la interrupción legal de dicho embarazo.

Mónica Lobos, abogada ProVida defensora de las enfermeras se expresó sobre la situación en «El Primer Café» de Radio Bohemia FM 100.1, y dijo «Está totalmente fuera de lugar, las enfermeras estaban cumpliendo su tarea como comúnmente lo hacen con sus obligaciones. Sin embargo, una médica que ya conocía la objeción de conciencia, y vulnerando esto, les pide asistencia directa para el acto. Es ahí cuando ellas le dicen que son objetoras de conciencia y se desencadena todo esto».

Asimismo, la defensora insistió que se vulneró brutalmente a una de ellas ya que «fue obligada a la asistencia». Y agregó: «los derechos de las trabajadoras dónde quedaron, es un derecho esencial también, es constitucional».

Por otro lado, comentó que a la instrumentadora que iba a asistir a la práctica, que tambíen es objetora de conciencia no se le dijo nada: «Llama mucho la atención de porqué a estas enfermeras sí se las amenazó. La objeción de conciencia les corresponde a todas las personas».

Además, según comenta Lobos, la clínica en cuestión no tendría protocolo IVE y que por eso no debería realizar esta práctica: «El problema es que acá se le ha obligado a dependientes a la práctica bajo amenazas».

Finalmente, la abogada Provida aclaró que «las enfermeras cumplieron en todo momento con el trabajo que debían realizar, es decir, la llevaron y trajeron a la paciente, incluso en un momento tuvo asistencia particular porque tenía fiebre y fueron las mismas enfermeras quienes la asistieron. Es una barbaridad lo que se intentó difundir. No hubo abandono de paciente, todo lo contrario hubo vulneración de derechos».