La propietaria de una estética situada en Capital fue apresada ayer luego de que la denunciaran por promover y facilitar la prostitución de sus empleadas, dijeron fuentes judiciales. La sospechosa se llama Lilian Patricia Coria y tiene 59 años. El caso se destapó cuando una joven de 19 años denunció en Cavig supuestos delitos sexuales que ocurrían puertas adentro de ese local exclusivo para hombres que gira bajo el nombre de “Eros For Men” y que está ubicado en el 18 (E) de la calle 25 de Mayo.

El fiscal  de la UFI Cavig  Juan Manuel Gálvez, dijo esta mañana que en total 14 mujeres trabajaban en el lugar, todas mayores de edad, y que al momento de allanamiento no se encontró a ningún cliente. Sobre este punto, aclaró que se analizará los cuadernos y pen drives secuestrados con información de los hombres que visitaban el sitio.

“La prostitución está prohibida en cualquiera de sus formas. Al momento de allanar no había clientes, supongo que porque era domingo. Si encontrábamos gente les hubiera cabería alguna figura penal. Se analizará cada caso particular porque era una casa de masajes y se verá las pruebas para determinar si accedieron a estas prácticas con fines sexuales”, dijo en los micrófonos de Radio Sarmiento, en el programa Demasiada Información.

Respecto a la pena que le cabería a la propietaria detenida ayer, el fiscal dijo que la pena va de 4 a 6 años.

El caso

Según el descargo de la chica que denunció, trabajó en la estética durante dos meses. Dijo que cuando fue contratada le explicaron que la necesitaban para hacer masajes y, que cuando arrancó a trabajar, Coria le manifestó que hacían distintos tipos de masajes y que dos de ellos incluían prácticas sexuales: los “sensitivos” los tenía que hacer con el torso desnudo y los “completos” incluían penetración. La denunciante aclaró que la empresaria le expresó que los tenía que hacer si ella quería, pero que de esa manera iba a ganar más dinero. La denuncia indica que la joven accedió a practicar los masajes “sensitivos” por necesidad económica ya que se había ido a vivir sola y debía pagar muchas cosas. Sin embargo, relató que con el paso del tiempo los clientes le solicitaban hacer otras prácticas además de desnudarse, y que la tocaban en sus pechos y partes íntimas.