Los relatos de la familia apuntan a que el novio insistía con la versión de una infección, cuando la fallecida era completamente sana. Estaba de novia desde hacía 3 años y el joven estuvo con ella durante todo el procedimiento que se llevó a cabo el 5 de abril. María tenía seis semanas de gestación y finalmente murió el 11 de abril pasado en Mendoza, por las complicaciones de un aborto realizado con misoprostol.

Cuando se realiza la internación el viernes siguiente a la ingesta, la madre es llamada y notificada pero la pareja de su hija le miente, refiriendose a una apendicitis o algo de la vesicula cuando estaba en completo conocimiento del cuadro.

Lidia la mamá que perdió a su hija expresa su dolor: “Es muy terrible todo. De tenerla el fin de semana de Pascua con nosotros, disfrutando de la familia, pasé a ver a mi hija muerta el domingo siguiente”,

La madre llega al hospital el sábado 10. “¡Cómo no me van a avisar! ¿Por qué no me han avisado?”, les recrimina al novio y a la madre de éste, que también está allí.

“Tipo dos de la tarde sale la doctora a los pasillos de terapia y me dice ‘¿vos sos la mamá?’ Una doctora amorosa, que me atendió rebien. ‘Sí, desde las 9 de la mañana estoy, quiero ver a mi hija, ¿qué le pasó?’ ‘¿Vos sabés lo que está pasando?’, me pregunta. ‘Nico me dijo que era algo en la vesícula’. ‘No, parece ser que ha tomado una pastilla abortiva’”. La vida de María corre peligro, le dice.

Lidia se reprocha hasta hoy el haberse “tildado” -es la palabra que usa-. El shock le impidió reaccionar. “Yo llegué y ella estaba en terapia intensiva, no me dejaron verla -recuerda-. El novio todo el tiempo mintiéndome; él y su madre. ‘María va a estar bien, está medicada porque tiene una gran infección en los intestinos. Yo nunca pensé que mi hija estaba en ese estado… fue terrible. El novio en los pasillos, me abrazaba, conteniéndome, pero a todo esto yo estaba en la luna, no sabía nada, mis hijos tampoco, hasta que lo dijo esa médica”.

Después él admitió: “Ella tomó una pastilla abortiva, pero no sabemos si fue eso lo que le hizo mal”, le dijo. “Pero no fue una pastilla, fueron 12″, corrige Lidia.

En ese momento, la llevaban a tomografía, pero tampoco entonces la pudo ver Lidia porque inmediatamente después la pasaron a quirófano. Fue luego de esa segunda intervención, que le dijeron a Lidia que no había esperanza: “Cuando la traen de vuelta, de la segunda cirugía, la jefa de terapia me dice ‘Tu hija se va a morir, no podemos hacer nada con ella, tiene totalmente infectados los intestinos. Tiene 3, 5 días de vida, no más. Eso fue el sábado a la tarde, tipo 7, 8. Y el domingo a las 6 de la mañana murió”.

Información: cortesía Infobae