Chirino, un joven oriundo de la ciudad de Río Cuarto, había egresado del Colegio Militar de El Palomar después de estudiar durante cuatro años. Había sido trasladado hace unos pocos días al Grupo de Artillería Nº 3 de Paso de los Libres, en Corrientes, para completar su instrucción como oficial de la fuerza. Su objetivo era instalarse en ese cuartel durante los próximos seis meses.

Sin embargo, previo a esa etapa, los oficiales lo llamaron para exigirle algo, así lo relata su papá. “Le dijeron que tenían que hacer la bienvenida y le exigen a él y a dos más, comprar bebidas en exceso, carne, cigarrillos, whisky, postre y llevárselo a sus superiores”, y agregó: “A la noche comienza el protocolo, comer y exigirle a mi hijo que tome, porque en el Ejército eso es una tradición, cualquiera lo sabe”.

Si bien aún restan detalles para entender el contexto de la muerte, Ezequiel Chirino realizó la denuncia en Gendarmería y agregó: “Toda una familia está destruida, estamos quebrados, me voy a asesorar y hacer todo lo posible para que se haga Justicia”.

Además volvió a apuntar contra los oficiales del Ejército que intervinieron en la ‘fiesta’: “No tienen que darles la baja, tienen que ir presos porque abusaron de su autoridad y mataron a un chico de 22 años. Matías tenía todo un futuro por delante, todo el esfuerzo que hizo en cinco años, se lo destruyeron en una noche”.