En la región del AMBA, entre los adolescentes, se registró la mayor suba de infectados por COVID-19. La vacunación en ese grupo es la más baja del país. La variante Delta se expande. Brotes en escuelas y baja en la letalidad

Las autoridades sanitarias de Nación, provincia y ciudad de Buenos Aires se muestran cautas, pero preocupadas, por el aumento sostenido en los casos de COVID-19 en las últimas cinco semanas. Por esa razón piden a la población que se vacune. El porcentaje de inmunizados en territorio porteño trepa al 90% si se toman en cuenta a los que cursaron la enfermedad.

Las luces de alerta por el aumento de nuevos casos a nivel país se encendieron el miércoles. Ese día, después de dos meses, el número de infectados superó los dos mil. Exactamente 2.234. En el territorio gobernado por Axel Kicillof se detectaron 811 nuevos enfermos y en el administrado por Horacio Rodríguez Larreta 345.

Al otro día, Fernán Quirós, el ministro de Salud porteño, brindó una conferencia de prensa y fue muy claro. Para evitar una tercera ola, situaciones clínicas graves y daño social, pidió “seguir vacunando”, y continuar con los cuidados personales que parecen haber caído en desuso: usar barbijo en lugares cerrados, higiene de manos y evitar aglomeraciones.

Quirós recomendó, para evitar nuevos picos de casos y muertes, intensificar el “esquema de refuerzo a partir del sexto mes” de aplicada la segunda dosis. A nivel país, el porcentaje de vacunados está por debajo de la cantidad de personas inoculadas en CABA y Buenos Aires. Según los datos oficiales del Monitor Público, el 64,07% de la población completó el esquema.