La Policía de San Juan detuvo a una persona y demoró a otras dos por el robo millonario en Trinidad, en el que un matrimonio sufrió un asalto a mano armada cuando estaba con visitas y los ladrones se llevaron casi cinco millones de pesos. La investigación de la División Robos y Hurtos determinó que la posible entregadora era una nieta de 16 años de la pareja y que tenía conexión con los dos sujetos que entraron esa noche a la casa. Curiosamente, estuvo con sus abuelos la noche del robo.

El asalto se produjo la noche del sábado 8. El matrimonio (cuyos apellidos no se revelan para mantener en reserva la identidad de la sospechosa, por ser menor) estaba ese momento con un hijo, la nieta (apuntada) y una amiga de ella, y una empleada cama adentro. Dos jóvenes ingresaron con un arma de fuego cerca de las 23.45 con gorras y ropa deportiva. Parecía que sabían que en la vivienda había mucho dinero y preguntaron por ello. El esposo de 79 años entregó todos los fajos de billetes y se terminaron llevando 20.000 dólares y $400.000, que suma los casi cinco millones de pesos del botín.

Antes de dejarlos maniatados y encerrados en una habitación, los ladrones se llevaron cinco celulares para dejar incomunicados a las víctimas y se fugaron con el botín. Aunque la primera teoría del caso fue que había un entregador en la familia, los sospechosos jamás se imaginaron que podían ser menores. Con las primeras pruebas recolectadas, ahora sospechan que la adolescente y su amiga sabían lo que iba a suceder esa noche y conocían a los ladrones. Por eso, les notificaron a los padres que quedaron bajo la disposición del Juzgado de Menores, aunque no fueron aprehendidas.

La Policía inició la investigación por el hecho sucedido. Entrevistó a todas las víctimas y con el correr de los días empezó a ver contradicciones en los testimonios. Por ejemplo, si a las menores le robaron los celulares, porque familiares las veían con los aparatos después del robo. Eso y otros elementos alertaron a los peritos.

Los policías siguieron con el trabajo de inteligencia y detectaron que los celulares de las chicas no quedaron apagados y siguieron funcionando con el mismo chip y con los mismos manejos de redes sociales personales. Los uniformados creen además que la adolescente de 16 años concurrió hasta donde estaban los asaltantes y usaba su teléfono desde allí. Por ende, solicitaron allanamientos a la jueza Mabel Moya, del Segundo Juzgado de Instrucción.

Uno fue en la casa de la menor y el otro en una casa en Pocito, en Villa Munafó, en el que arrestaron a un hombre de 19 años. Los detectives cruzaron información y establecieron que Joaquín Fernández podía ser uno de los ladrones. En la casa de la adolescente, encontraron un celular, supuestamente robado y en la otra vivienda, además de detener al sospechoso, hallaron una réplica de un arma de fuego de nueve milímetros, ropa y dos celulares, que fueron identificados por el matrimonio G.A.

Las víctimas confirmaron a los policías que el arma y la ropa secuestrada son similares a la utilizada por uno de los delincuentes por lo que Fernández quedó complicado.